Obras de Ingeniería
El mundo romano era muy amplio y había que comunicarlo de una manera eficiente. Para ello, se construyó en todo el territorio una extensa red de calzadas, que no solo hacía que aumentasen las relaciones económicas y sociales, sino que habilitaba una forma rápida de trasladar los ejércitos, y, así, defender los núcleos de población. Estas vías necesitaban atravesar montañas y pasar sobre grandes ríos, construyéndose para ello puertos de montaña y puentes fijos y estables.
Las Calzadas
La calzada ideal, que solo
se construyó en la mejor época del Imperio, era la que llagaba a las grandes
ciudades. Tenía hasta un metro de espesor, y constaba de los siguientes
elementos:
- El statumen o cimientos que se adecuaban a las
características de la zona.
- El rudus, una capa de cascajos sobre los cimientos.
- El nucleus, directamente encima del rudus se extendía
arena y cal mezclada con cantos rodados y todo ello apisonado.
- El pavimentum -summa crusta o summa
dorsum-, de losas encajadas con piedras más pequeñas y esquirlas
metálicas. Su superficie estaba peraltada en las zonas necesarias y
ligeramente abombada, para la evacuación del agua de lluvia.